Maternidad

Mi maternidad

“El sueña con dormir cuando ella duerme,
y sueña con soñar lo que ella sueña”

Iván Ferreiro – El Dormilón

Durante las 40 semanas que suela durar un embarazo los consejos de otras madres nos ayudan para prepararnos a lo que viene, y más cuando eres primeriza. Pero hay veces que nos pasamos del limite, yo misma me he sorprendido haciéndolo, más de una vez. Estar fuera de cuentas  y que hasta la cajera del hiper te cuente su parto es un coñazo.

Después de un año con mi pequeño sé que el mejor aprendizaje te lo da el día a día. Cada niño es un mundo y, por supuesto,  no hay dos experiencias iguales. Es lo grande de la maternidad. Al principio eres una pardilla pero hay un punto de inflexión en el que comienzas a ser dueña de la situación. Las primeras semanas agobian, todo el mundo sabe, todo el mundo te aconseja y tu te acobardas. No es malo pero hasta que no consigues tener la autonomía suficiente hay momentos de puro estrés.

Tras quince meses como mamá hay una serie de máximas que he interiorizado a la perfección. Ahí van:

No volverás a visitar a un recién nacido de la misma manera

Los dos días que estuve en el hospital fueron los más felices de mi vida pero también los peores. Sin entrar en detalles hubo momentos en los que la situación se fue de las manos. Desde entonces me cuesta mucho pisar un hospital y, salvo en contadas ocasiones como la reciente llegada de mi sobrino Juan, no aparezco hasta pasadas unas semanas.

Serás capaz de dormirte de pie

A partir de la semana 31 de embarazo empecé a dormir mal. Pasaba las noches en el sofá intentando encontrar una postura cómoda. Pero claro, no es lo mismo estar en el sofá viendo una serie que querer dormir y no poder. Martín, como muchos bebés, tuvo cólicos. Las primeras semanas pasamos noches en vela intentando hacer que se calmara pero al final decidimos llevarle a un osteópata. Menos mal, legué a un punto en el que era capaz de quedarme dormida de pie.

Luego los horarios se ajustan y vuelves a dormir. Pero ya no es lo mismo. Cada movimiento, cada suspiro, cada bostezo fuera de lo normal  hace que te pongas en situación de alerta. Yo, que había desarrollado un filtro al sonido del aspirador de casa de mi madre, ahora me despierto con menos que el vuelo de una mosca.

No volverás a usar alguna de tu ropa

Durante el embarazo no engordé mucho, intenté llevar una dieta equilibrada y evitaba ciertos excesos. Estaba completamente convencida de que no iba a tener problemas para recuperar mi talla, pero me equivocaba. La lactancia, junto con los meses de incertidumbre derivados por la hipoacusia de Martín, me superaron. Por suerte, cuando dejé de dar el pecho empecé una dieta y ya he vuelto a ser la que era. Eso sí, he tenido que renunciar a volver a entrar en alguna de mis prendas.

Conocerás el verdadero poder de la fuerza

Llegarás reventada a casa pero jamás dejarás de hacer la cena o dar un baño a tu hijo. Yo no sé de dónde me salen las fuerzas. Eso sí, en cuanto se mete en la cama caigo en la mía como si hubiera corrido una maratón.

La caca de tu hijo no olerá

Pertenezco a una familia numerosa, con muchos niños. Eso me ha dado mucha práctica con los pañales pero he hubo momentos que llegué a tener arcadas. Sobre todo una situación con mi sobrino Daniel en la que me llené de caca hasta la frente. Pues con Martín nada, debe ser la genética.

La recuperación de las famosas no es real

Estoy harta de ver a famosas que tienen un montón de hijos y están perfectas al mes de dar a luz. Encima, cuando les hacen una pregunta sobre cuál es su secreto dicen que correr detrás de sus hijos. Venga hombre, sé que la genética ayuda pero no nos engañemos. Necesitas tiempo para ti misma y, sin ayuda, no lo tendrías. Eso es así.

Pero aunque todas esta máximas se me hayan grabado a fuego, lo más importante es que aprendas a relativizar todo lo que mamás pesadas como yo nos empeñamos en predicar. Cada una tiene que aprender a vivir su maternidad y, sobre todo, a disfrutarla. ¿Qué opináis? ¿Os ha pasado algo parecido?

Últimamente tengo menos tiempo del habitual y he tenido que sacrificar mis momentos delante del ordenador. Espero que vaya mejorando y, como siempre digo, si se quiere, se puede. Pero quería publicar esta entrada por dos razones. La primera para felicitar a mi prima Sandra y a Julián por la llegada de Juan, el nuevo príncipe de la familia. He crecido con mis primas y ver como ahora van a crecer juntos nuestros hijos es algo que me emociona enormemente.

La segunda es felicitar a mi sobrino Daniel. Recuerdo el día de su nacimiento como si fuera ayer. Estaba de exámenes pero esa tarde fui a conocerle. Era el tercer bebé de la casa pero el primer varón. Era precioso, con un lunar situado estratégicamente para que quedara perfecto. Ahora, once años después, es un chico guapísimo que está como loco con el fútbol y al que le encanta picar a su tía subiéndose en los columpios más altos del parque… con el vértigo que yo tengo!!

En fin, esto es lo más bonito. Vivir la maternidad y ver  como da sus frutos.

Feliz fin de semana!

_IGP9287B

Anuncios
Maternidad

Y llegó la luna llena

“Yo vivía como Robinson Crusoe hasta que un día vi pisadas en la arena.”

El apartamento -Billy Wilder

Hay momentos que se graban en nuestras vidas. Recuerdo como si fuera ayer el día que fui a comprar la prueba de embarazo, coincidió con el día en el que se celebraba la subida a segunda del equipo de fútbol de mi localidad. Recuerdo las primeras náuseas viendo la proclamación de Felipe VI. Recuerdo los minutos previos a cada ecografía, los nervios por saber si estaría bien y la inquietud por saber cómo sería, a quién se parecería.

Tuve un embarazo muy bueno. Quise trabajar hasta el final pero mis problemas de espalda y unos cuantas bajadas de tensión hicieron que el médico me diera la baja al cumplir los ocho meses. Los que me conocen saben que no sirvo para estar en casa, me agobio. Pero, aunque me agobié y me aburrí, me vino bien. Pude descansar y reconozco que lo necesitaba.

Martín empezó a hacerse notar cumplidas las 40 semanas. Era martes y llevaba 3 días fuera de cuentas. Volvía de dar un paseo y, al llegar a casa, tuve mi primera contracción. En ese momento entendí la famosa frase, no te preocupes, te enterarás. ¡Coño si me enteré!

Empezaron con una frecuencia de 20 minutos. Cuando bajaron a 9 fuimos al hospital. Yo no quería quedarme sin epidural y estaba convencida de que esa noche nacería Martín, pero no. Llegamos, me pusieron monitores y me mandaron para casa. A la mañana siguiente seguía con contracciones. Volvimos al hospital y me volvieron a mandar a casa. No vuelvas hasta que no tengas contracciones cada cinco minutos durante una hora, me dijo el médico, y eso intenté hacer.

Pasé una tarde mala, tenía contracciones irregulares que cada vez dolían más. De cada cuatro sólo una era cada 5 minutos. El resto no bajaban de los 8 ó 12  minutos. Después de las palabras tajantes del médico no queríamos ir hasta cumplir, al menos, media hora. A las cuatro de la mañana ya no podía más. Las contracciones eran irregulares pero dolían mucho así que nos fuimos, otra vez, al hospital. Si me volvían a decir que no estaba de parto por lo menos que me dieran algo para el dolor.

Llegamos al hospital. Había tenido una contracción en el coche y tenía miedo de que viniera otra mientras bajaba. Bajé como pude, me acerqué al mostrador y llegó otra contracción. Una matrona se acercó y me acompañó a una camilla. Me examinó y salió a avisar a mi chico. Martín ya estaba aquí. Estaba dilatada de 8 cm, adiós epidural. Yo, defensora a ultranza de la epidural, me enfrentaba a un parto natural, algo que nunca entró en mis planes. Pero en ese momento me daba igual. Lo único que quería era empujar y tener a Martín conmigo. Entramos en la sala de partos y, en menos de dos horas, le tenía sobre mi pecho. Fue el momento de mi vida.

Martín nació el jueves 5 de Marzo de 2015 a las 8:00 de la mañana. Después de una noche de luna llena. En el trabajo siempre hacíamos porras sobre la fecha del parto y una compañera me dijo que me guiara por la luna llena. Acertó.

Han pasado doce meses. Meses que, aunque han estado acompañados de un componente que nunca imaginamos, han sido maravillosos. Meses preciosos por tener a nuestro lado a Martín. Meses increíbles por verle crecer siendo un niño feliz. Meses que nos han enriquecido como personas. Meses en los que hemos conocido una realidad social llena de grandes profesionales y personas maravillosas. Meses que forman parte de una historia que acabamos de empezar a escribir…

¡Feliz cumpleaños Martín!

implante coclear·Maternidad

Mi hijo es sordo, ¿y ahora qué?

El médico te ha comunicado la noticia y te has roto. Te vienes abajo, lloras, te preguntas el porqué una y otra vez. Pasas un periodo de duelo, pero tienes que espabilar. Tu hijo depende de ti y hay que ponerse a trabajar cuanto antes.

Voy a intentar plasmar todos los pasos que seguimos desde que nos comunicaron la noticia. Me imagino que cada comunidad autónoma tendrá sus procesos y que estos cambiará conforme vaya evolucionando la ley. Pero, en síntesis, deberá ser lo mismo.

Lo primero de todo, ve a una papelería y compra un cuaderno. Apuntalo TODO. Con el paso del tiempo será muy útil.

Ve a ver a tu pediatra. Nosotros tuvimos mucha suerte con la doctora que tenía Martín. Nos ayudó con nuestros primeros pasos, todos orientados al mismo fin: ESTIMULACIÓN. Nos derivó al Centro de Atención Temprana de nuestro municipio. Alicia, la trabajadora social que evaluó a Martín, estuvo una mañana con nosotros. Hablamos mucho, nos recomendó bibliografía para familiarizarnos con todo este mundo y nos recomendó varios centros de logopedia para Martín. De ahí fuimos a conocer al Equipo Especifico de Discapacidad Auditiva. Después de estas dos visitas salimos asombrados de los vocación y la pasión con la que estos profesionales desarrollan su trabajo. Tenemos que estar contentos.

Si el niño debe llevar audífonos para aprovechar los restos auditivos, tendrás que ir a la Clínica a la que te derive el hospital. En nuestro caso fue Widex. Estuvimos con Mercedes y Paloma, las audioprotesistas pediátricas del centro. Nos hablaron de las prótesis que iba a llevar Martín y comenzamos las sesiones de logopedia con Irene.

Y entre todas las citas de especialistas, audioprotesistas, logopedas y asistentes sociales, no puedes olvidarte los trámites administrativos. Y más te vale porque esto es lo que nos ayudará a recibir ayudas. Los que nosotros solicitamos fueron:

Grado de Discapacidad: La hipoacusia tiene un grado de discapacidad del 33%. Hay que pedir cita para el Dictamen Técnico Facultativo y así tener acceso a las ayudas de la CAM. Al ser un menor, debe hacerse a través del Centro Regional de Coordinación y Valoración Infantil, CRECOVI. Lo mejor es llevar la solicitud al centro, nosotros en 2015 tuvimos que esperar 5 meses para la citación. Así que a lo mejor depositandolo allí puedes ahorrarte unas semanas.

Documentación que presentamos:

  1. Fotocopia del libro de familia y del DNI de los progenitores.
  2. Certificado de empadronamiento.
  3. Fotocopia de todos los informes médicos.
  4. Los impresos a rellenar se pueden descargar desde aquí.

Situación de dependencia: He aquí mi primer ejemplo de Dónde dije digo, digo Diego… Cuando nos informaron de los trámites a seguir nos dijeron que la situación de dependencia no aplica con la hipoacusia. Pero cuando fuimos a que valoraran a Martín, la asistente social nos indicó que eso no era así y que debíamos haberlo pedido junto con la solicitud de reconocimiento del grado de discapacidad.  En fin, que hay que pedirlo y cuanto antes mejor.

Como nosotros este trámite lo hicimos a posteriori el proceso puede ser distinto. Presentamos la solicitud junto con toda la documentación en los servicios sociales del ayuntamiento de la localidad en que vivimos.  Allí nos dieron cita con una Asistente Social que valoró a Martín y emitió un informe que tuvimos que presentar junto con la solicitud.

Documentación que presentamos (hay que llevar original y fotocopia):

  1. Fotocopia del informe o solicitud del Grado de Dependencia.
  2. Fotocopia del DNI del niño y de los padres.
  3. Certificado de empadronamiento.
  4. Los impresos a rellenar así como el detalle de toda la información se puede encontrar aquí.

Abono Anticipado por deducción por personas con discapacidad a cargo: Cuando ya tengas la resolución del Grado de Discapacidad. El trámite se puede hacer a través de la web de la Agencia Tributaria. Tiene efecto retroactivo.

Prestación familiar por hijo a cargo de la Seguridad Social: Segundo ejemplo de Dónde dije digo, digo Diego… Siempre nos dijeron que tenía efecto retroactivo. Lo apunté en mi cuaderno unas cuatro veces. Pues no, perdimos seis meses por esperar a la resolución del grado de discapacidad. Lo que hay que hacer es ir a la SS cuando has solicitado la valoración del grado de dependencia y ellos lo tramitan y tienes derecho a la ayuda desde ese momento.

Documentación que presentamos (hay que llevar original y fotocopia):

  1. Fotocopia del informe o solicitud del Grado de Dependencia.
  2. Fotocopia del DNI de los padres.
  3. Certificado de empadronamiento.
  4. Libro de familia.
  5. Los impresos a rellenar así como el detalle de toda la información se puede encontrar aquí.

Y si después de todo esto tienes ganas, aquí os dejo algunas de las lecturas que nos han acompañado este tiempo:

ALGO QUE DECIR (Marc Monfort y Adoración Juárez): La visión de dos de los mejores logopedas que hay que en la actualidad sobre la necesidad del lenguaje y la estimulación. Fue el primer libro que leí. Recomendable 100% no sólo para los padres, sino para toda la familia. algo que decir

Entiéndelo antes de hablar (Fundación CNSE): Aunque está dirigido a padres y madres oyentes viene con un DVD con los signos más habituales.

entiendelo antes de hablar

He intentado resumir lo máximo posible muchos meses, ¡seguro que me olvido de algo! Si os quedáis con dudas, escribidme y estaré encantada de resolverlas.

En otras entradas hablaré más en detalle de las sesiones de logopedia y del protocolo que está siguiendo Martín en el hospital. Pero dar toda esa información era demasiado.

Quiero dar las gracias a todas las personas que estáis siguiendo el blog. El objetivo de Rompiendo las barreras del sonido es ayudar a otras familias igual que un día nos ayudaron a nosotros. Conocer a Sergio o a Hugo, implantados desde bebés, o leer historias como la de Laura en su blog Pum Pum Pep nos acercó a una realidad desconocida y nos enseñó que la vida de Martín sería igual que la de los niños de su edad.

Espero que llegado el día, Martín también sirva de ejemplo para otros padres. Gemma, Jorge, Aurora si algún día me leéis, gracias 🙂

Feliz fin de semana.

Un abrazo!

 

General·implante coclear·Maternidad

Fin, de la primera fase

El martes pasado recibí la llamada. Salíamos de hacer una audiometría a Martín  y vi que tenía una llamada perdida. Pocas veces devuelvo llamadas de números desconocidos pero esta vez lo hice… ¡Y menos mal que lo hice! Era del Otorrino, ya teníamos fecha para la operación de Martín. El día 10 de febrero llegaría el Implante.

Sentí una alegría similar a la del día que presenté el Proyecto Fin de Carrera. Llegaba el momento que habíamos estado esperando… Empezábamos a romper la barrera del sonido.

Tengo tres semanas por delante. Semanas llenas de miedo pero de mucha ilusión. Sé que Martín está en las mejores manos pero no deja de ser una operación. Cada vez falta menos para que podamos disfrutar de la música juntos.

Sé que no va a ser inmediato. Tras la operación habrá que esperar un mes para la activación del IC. Además, la primera activación no tendrá el nivel de audición definitivo. Tendremos que ir cada mes a ajustar la programación conforme Martín vaya acostumbrándose al sonido y lo entienda.

Ahora comenzamos un periodo de hibernación. Martín no ha ido a la guardería para evitar infecciones y estas tres semanas son críticas. No puede ponerse malo. Si eso pasara la operación se pospondría y tendríamos que esperar una nueva fecha… Y eso no va a pasar 🙂

La preparación de Martín para recibir su IC se acaba. Comienza el Rock and Roll!!!

Feliz Fin de Semana!

FullSizeRender

General·Maternidad

Te puede pasar a tí

We can be Heroes. Just for one day – David Bowie

No sé cómo hubiera sido mi experiencia si Martín hubiera nacido oyente. Pienso que los pequeños detalles, que para nosotros son enormes, pasarían desapercibidos, o quizás no. No lo sé. Pero hay una cosa que sí sé. Que cuando nos toca enfrentarnos a un reto así desarrollamos una sensibilidad especial. Una empatía que hace que nos posicionemos en el lugar de otras familias.

Antes, cuando veía a un niño con una discapacidad sentía pena. Compasión por haber nacido así y lástima, mucha lástima, por sus padres. Miraba hacia otro lado como si así desapareciera el problema. ¡Qué equivocada estaba! Esos niños y sus familias son auténticos luchadores. Héroes en una lucha diaria en el que el tiempo y el dinero juegan su contra. Siento auténtica admiración por esas familias que dan todo lo que tienen para que sus hijos consigan dar un paso o emitir una simple palabra.

Desde que conseguí hablar de la hipoacusia de mi hijo su situación ha sido lo primero que he contado. Quería que todo el mundo supiera que esa era nuestra circunstancia. No había que eludir el tema. A raíz de que Martín comenzara a llevar audífonos viví algunas situaciones complicadas. Situaciones en las que ahora era yo la otra persona. Al principio fue duro, no lo voy a negar, pero poco a poco me fuí viniendo arriba y siempre acababa contando nuestra historia.

A las tres semanas de poner los audifonos a Martín viví una situación dura. Estaba con mi madre tomando un café en Madrid. Era uno de esos días en los que teníamos pruebas mañana y tarde y nos quedábamos a comer en el centro. Estábamos en un restaurante y la señora que estaba sentada en la mesa de mi izquierda no paraba de mirar a Martín. Mi niño es precioso y es normal que la gente lo mire, pero su actitud me resultaba familiar. La miré con una sonrisa y ella, al darse cuenta, empezó a hablar como si le hubieran dado cuerda. Hablaba sin parar de sus nietos y de que su hija pequeña iba a ser mamá y había salido de cuentas… Siempre evitando el silencio. Cuando terminó su café se fue. La compasión no abandonó su mirada. Sentí ganas de llorar. Una rabia inmensa se apoderó de mí pero entonces las señoras que estaban en la mesa de mi derecha comenzaron a hacer monerías a Martín. El niño comenzaba a reírse y daba mucho juego. Una de ellas se dió cuenta de las prótesis y me preguntó si no oía nada por ninguno de los oídos. Les estuve contando la situación y, con toda la normalidad el mundo, hablamos de ello. Gracias a esas dos señoras mi rabia se evaporó. Aprendí que mi mejor terapia era afrontar nuestra circunstancia de cara.

No puedo generalizar, cada uno llevamos nuestras circunstancias como mejor podemos. En mi caso prefiero hablar de ello. Prefiero que me pregunten a que miren con pena. Los niños, en esto,  nos dan una lección a los adultos. Preguntan todo lo que no entienden y meten en más de un compromiso a sus padres. Pero si todos optamos por explicar con normalidad lo que es, ellos lo verán como algo habitual. Es más, cuando les dices que si se le cae el aparato se lo deben volver a colocar se sienten importantes.

Es una lástima que hasta que no me ha pasado a mí no haya podido saber la fortaleza y el valor de todas las familias que luchan día tras día para dar un futuro mejor a sus hijos. Héroes anónimos que cada día se montan en el tren con un niño en silla de ruedas y lo llevan hasta la otra punta de Madrid para recibir rehabilitación. Padres y madres que hacen verdaderos cambalaches para compaginar su trabajo y los tratamientos de sus hijos. Que mueven montañas para conseguir ayudas económicas que les permitan llevar a sus hijos a probar las últimas terapias para sus enfermedades. Para todos ellos, y en especial para Irina y Svinka,  mi apoyo siempre.

 

 

General

Hola 2016

“Con vivos, muertos, brindando juntos por un año más, un año menos

Año Nuevo – Vetusta Morla

Siempre he imaginado que cuando me decidiera a escribir un blog sería un momento mágico. Me sentaría en mi escritorio perfectamente ordenado con un café recién hecho y, mientras mi niño dormía plácidamente en su cuna, yo escribiría tantos post como para tener un libro en el primer trimestre. Nada más lejos de la realidad, estoy sentada en el sofá, con una postura fatídica para mi espalda, con Martín tumbado junto a mí durmiendo una siesta que amenaza ser corta y, por supuesto, sin café.

2015 ha sido el mejor año de mi vida. Convertirme en mamá y asumir que mi hijo es sordo ha sido el mayor reto al que me he enfrentado nunca. Después de nueve meses miro hacía atrás con alegría y me enfrento a los próximos meses con energía. Atrás quedaron los dos primeros meses de maternidad, donde todas la semanas teníamos que ir al hospital a repetir las pruebas y volvíamos a casa con un Derivar acompañadp de unas palabras del médico que intentaban restar importancia a los resultados. No todo el mundo puede enmascarar la realidad con su mirada y nuestra intuición hizo que nos pusiéramos las pilas y moviéramos el proceso por nuestra cuenta. Con dos meses Martín ya tenía diagnóstico, Hipoacusia neurosensorial profunda. Entraba dentro del Protocolo de Implante Coclear del Hospital Niño Jesús de Madrid.. En el hospital que nos correspondía hasta los cuatro meses no le habrían hecho una prueba diferente al cribado auditivo.

Con el diagnóstico confirmado comencé a disfrutar de la maternidad. Se acabaron las lágrimas y las lamentaciones. Dejé de preguntarme el porqué y empecé a ocuparme de lo realmente importante, la felicidad de Martín. Me costó hablar de ello sin llorar, pero poco a poco noté como la emoción se traducía en sonrisa. Empecé a leer experiencias de otros padres e incluso conocí a varios de ellos y me dí cuenta de que era una afortunada. Mi hijo estaba sano y podría oír.

Por delante quedan meses duros, la operación de Martín está próxima y tenemos que trabajar mucho por y para él. Pero sé que 2016 va a ser un año maravilloso. Martín está empezando a dar sus primeros pasos y no me quiero imaginar sus emociones cuando comience a oír… Esto acaba de empezar!

Feliz 2016!