Maternidad

Y llegó la luna llena

“Yo vivía como Robinson Crusoe hasta que un día vi pisadas en la arena.”

El apartamento -Billy Wilder

Hay momentos que se graban en nuestras vidas. Recuerdo como si fuera ayer el día que fui a comprar la prueba de embarazo, coincidió con el día en el que se celebraba la subida a segunda del equipo de fútbol de mi localidad. Recuerdo las primeras náuseas viendo la proclamación de Felipe VI. Recuerdo los minutos previos a cada ecografía, los nervios por saber si estaría bien y la inquietud por saber cómo sería, a quién se parecería.

Tuve un embarazo muy bueno. Quise trabajar hasta el final pero mis problemas de espalda y unos cuantas bajadas de tensión hicieron que el médico me diera la baja al cumplir los ocho meses. Los que me conocen saben que no sirvo para estar en casa, me agobio. Pero, aunque me agobié y me aburrí, me vino bien. Pude descansar y reconozco que lo necesitaba.

Martín empezó a hacerse notar cumplidas las 40 semanas. Era martes y llevaba 3 días fuera de cuentas. Volvía de dar un paseo y, al llegar a casa, tuve mi primera contracción. En ese momento entendí la famosa frase, no te preocupes, te enterarás. ¡Coño si me enteré!

Empezaron con una frecuencia de 20 minutos. Cuando bajaron a 9 fuimos al hospital. Yo no quería quedarme sin epidural y estaba convencida de que esa noche nacería Martín, pero no. Llegamos, me pusieron monitores y me mandaron para casa. A la mañana siguiente seguía con contracciones. Volvimos al hospital y me volvieron a mandar a casa. No vuelvas hasta que no tengas contracciones cada cinco minutos durante una hora, me dijo el médico, y eso intenté hacer.

Pasé una tarde mala, tenía contracciones irregulares que cada vez dolían más. De cada cuatro sólo una era cada 5 minutos. El resto no bajaban de los 8 ó 12  minutos. Después de las palabras tajantes del médico no queríamos ir hasta cumplir, al menos, media hora. A las cuatro de la mañana ya no podía más. Las contracciones eran irregulares pero dolían mucho así que nos fuimos, otra vez, al hospital. Si me volvían a decir que no estaba de parto por lo menos que me dieran algo para el dolor.

Llegamos al hospital. Había tenido una contracción en el coche y tenía miedo de que viniera otra mientras bajaba. Bajé como pude, me acerqué al mostrador y llegó otra contracción. Una matrona se acercó y me acompañó a una camilla. Me examinó y salió a avisar a mi chico. Martín ya estaba aquí. Estaba dilatada de 8 cm, adiós epidural. Yo, defensora a ultranza de la epidural, me enfrentaba a un parto natural, algo que nunca entró en mis planes. Pero en ese momento me daba igual. Lo único que quería era empujar y tener a Martín conmigo. Entramos en la sala de partos y, en menos de dos horas, le tenía sobre mi pecho. Fue el momento de mi vida.

Martín nació el jueves 5 de Marzo de 2015 a las 8:00 de la mañana. Después de una noche de luna llena. En el trabajo siempre hacíamos porras sobre la fecha del parto y una compañera me dijo que me guiara por la luna llena. Acertó.

Han pasado doce meses. Meses que, aunque han estado acompañados de un componente que nunca imaginamos, han sido maravillosos. Meses preciosos por tener a nuestro lado a Martín. Meses increíbles por verle crecer siendo un niño feliz. Meses que nos han enriquecido como personas. Meses en los que hemos conocido una realidad social llena de grandes profesionales y personas maravillosas. Meses que forman parte de una historia que acabamos de empezar a escribir…

¡Feliz cumpleaños Martín!

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4 comentarios sobre “Y llegó la luna llena

  1. He llegado a tu blog por casualidad y con tu permiso, me quedo en él. Me puedo poner en tu piel. Fui madre hace 6 meses y medio y en poco rato me has hecho darme cuenta de muchas cosas. Feliz primer cumpleaños al pequeño Martin, y feliz primer cumpleaños a ti como madre. Juntos hacéis un equipo increíble.

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  2. Feliz cumple a Martín y feliz cumple mama a ti!
    Me has dado envidia con tu parto… yo quería parir sin epidural y al final no pudo ser… El chico estaba tan agustito en mi panza que no quería salir y al final se lió un poco la cosa… aunque comparto el sentimiento de que fue uno de los mejores momentos de mi vida!
    No nos ha tocado una maternidad “de libro”, però sin duda nos ha tocado vivir experiencias únicas! Este Martín promete!

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    1. Totalmente de acuerdo contigo Laura. Nadie dijo que la maternidad fuera fácil!!
      Después de tener a Martín aprendí una cosa, da igual lo que queramos… al final saldrán de una forma totalmente distinta.

      Un abrazo!

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